Jesús y las mujeres

Jesús y las mujeres
Aguilar/Santillana, Madrid, 2008

Jesús y las mujeres

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CONTENIDO

INTRODUCCIÓN

1. ¿DE QUÉ JESÚS SE TRATA?

2. LAS SITUACIÓN DE LA MUJER EN EL ISRAEL DEL SIGLO I

3. LA INFANCIA DE JESÚS

4. JESÚS Y SU MADRE DURANTE LA VIDA PÚBLICA

5. JESÚS Y SUS HERMANAS

6. JESÚS Y LA FAMILIA

7. JESÚS Y LAS MUJERES DURANTE SU MINISTERIO

8. CURACIONES DE MUJERES POR JESÚS

9. LAS MUJERES EN LAS PARÁBOLAS Y OTROS DICHOS DE JESÚS

10. JESÚS Y EL MATRIMONIO

11. JESÚS Y EL DIVORCIO

12. ¿JESÚS CASADO?

13. ¿JESÚS CÉLIBE?

14. ¿UN JESÚS BíGAMO?

15. LA ESPECIAL RELACIÓN DE JESÚS CON MARÍA MAGDALENA EN LOS EVANGELIOS ACEPTADOS POR LA IGLESIA

16. MARÍA MAGDALENA EN LOS EVANGELIOS GNÓSTICOS Y OTROS APÓCRIFOS

17. ¿JESÚS CASADO CON MARÍA MAGDALENA?

18. ¿UN JESÚS HOMOSEXUAL?

CONCLUSIÓN

BIBLIOGRAFÍA

INTRODUCCIÓN

Este libro es ante todo la presentación, breve discusión, más las pertinentes conclusiones, de prácticamente todos los textos que nos ofrece la literatura evangélica de los tres primeros siglos sobre el tema “Jesús y las mujeres”. Por “literatura evangélica” entendemos tanto la aceptada por la Iglesia como la rechazada por ella, es decir, considerada no canónica o apócrifa.

Este libro procura, pues, que no se hurte al lector ningún pasaje interesante sobre el tema propuesto en todos los ámbitos de la vida de Jesús que esta literatura evangélica ofrece. Pero al estudiar los pasajes pertinentes, distinguiremos, como es natural, los valores de historicidad o autenticidad de cada texto.

Nuestro interés es distinguir bien entre lo que pensaba respecto a las mujeres el Jesús de la historia y lo que al respecto opinaban sus “biógrafos” o comentaristas, es decir, los autores de los Evangelios tanto canónicos como apócrifos. Consideramos que en esta literatura evangélica hay, por tanto, distintos estratos cronológicos:

A. El más cercano a la vida Jesús: el nivel del Jesús de la historia. Si se consigue llegar a él a través del análisis de los textos legados por la Antigüedad, este estrato puede ofrecer algunos de sus hechos característicos y unas cuantas de sus sentencias más memorables con las debidas garantías de que son históricos.

Acceder a este estrato ofrece la posibilidad de llegar si no a las propias y mismísimas palabras del Nazareno -que fueron casi siempre pronunciadas en arameo, y cuya primera transcripción se ha perdido porque fueron muy pronto traducidas al griego- sí al menos al nivel de esta primera versión, en muchos casos fidedigna, a la lengua más común y extendida del Imperio romano, la griega.

B. El estrato de la comunidad de los seguidores más íntimos de Jesús, es decir de sus discípulos inmediatos. Aquí hay que situar también probablemente los oráculos que algunos profetas cristianos de los primeros momentos pronunciaron en nombre de Jesús, pues creían poseer, o estar inhabitados, por el espíritu de aquél, oráculos que pasaron sin marca diferenciadora alguna a la corriente de “palabras de Jesús” que los fieles archivaban más o menos en su memoria como pronunciadas por éste.

C. Otro estrato más alejado cronológicamente de Jesús, de segunda o incluso de tercera generación, que representa el punto de vista de los evangelistas, o de la comunidad en la que vivían. El alejamiento cronológico de Jesús se intensifica en los evangelios apócrifos, muchos de los cuales representan un estrato D. o posterior.

Ateniéndonos a lo que puede decirse con cierta seguridad que procede del Jesús de la historia (estrato A) intentaremos ofrecer, a lo largo de los distintos capítulos -y, en síntesis, en las conclusiones al final del libro- el pensamiento del Nazareno sobre las mujeres en general y su posición y funciones en su grupo y en la sociedad, tanto en el aspecto religioso como civil; cómo fueron las relaciones con su madre, con sus hermanas y con su familia en general; qué pensaba Jesús acerca del matrimonio y del divorcio y de la situación de las mujeres en este ámbito; cuál era el estado civil de Jesús: si era casado, viudo, soltero; si mantuvo o no relaciones con María Magdalena o con otras mujeres e incluso si tiene o no fundamentos la opinión, basada en algún que otro texto disperso y aislado, de que Jesús tuvo ciertas veleidades homosexuales…, en fin todo aquello que sobre este tema en torno a la situación de la mujer en el Israel del siglo I pueda interesar al lector de hoy.

En la conclusiones desearía tomar postura, una vez estudiados todos los datos, sobre la reciente controversia acerca de si Jesús y su mensaje compartían las ideas sexistas propias de su época, o si el Nazareno fue realmente un innovador en este sentido; si la idea de que él fue el primero en luchar en pro de la liberación de la mujer es correcta, o bien si esta concepción es uno de los mitos de los que se rodean las investigaciones sobre los orígenes del cristianismo.

Procuraremos, pues, averiguar si tienen razón muchos estudios exegéticos y teológicos que sostienen que Jesús fue un revolucionario que mudó y trastocó los esquemas de su época, si él fue o no el campeón y paladín de la igualdad liberadora entre los sexos o, por el contrario, si fue en realidad un personaje muy religioso ciertamente que -al igual que no intentó en verdad fundar religión nueva alguna sino profundizar y purificar la suya propia, el judaísmo- tampoco le interesó ni procuró siquiera trastocar las concepciones normales sobre la mujer que su religión y su tiempo le ofrecían como algo evidente.

Son interesantes alternativas a las que es posible dar una respuesta, aunque serán conclusiones presentadas con la debida modestia y provisionalidad –como debe hacerse siempre en historia antigua- de modo que, a la vista de los datos que tenemos hasta hoy, el lector tenga la última palabra sobre esta polémica.

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