EL OTRO JESÚS

Vida de Jesús según los evangelios apócrifos

Nota: Este libro ha sido reeditado por Editorial Esquilo, Badajoz, con el siguiente título: Jesús. La vida oculta según los evangelios rechazados por la Iglesia. Esquilo, Badajoz, 2007.
Esta nueva edición tiene el añadido de varios capítulos.

Quien esto escribe vuelve a asegurar al lector que ha procurado ser por entero fiel al texto de los antiguos documentos, sin añadir ni quitar sino aquello que parecía necesario para hacer legibles, dieciocho siglos después, todas estas narraciones.

Y salvo que las secas arenas de Egipto, u otros desiertos del medio Oriente, nos proporcionen nuevos descubrimientos de papiros o manuscritos, lo aquí transcrito es la sustancia de todo de lo que hoy disponemos para trazar una imagen del otro Jesús, de ese Jesús que se desprende de estos documentos evangélicos no reconocidos por las iglesias como "sagrados".

La gran batalla por la imagen de un Jesús "canónico" se dio justamente entre los diversos grupos de cristianos desde el momento mismo en el que empezaron a difundirse estos documentos --en torno a mediados del siglo II-- que hacían la competencia a los canónicos.

Hubo desde entonces y hasta los siglos VI-VIII una lucha a muerte por aniquilarlos y desterrarlos de las iglesias oficiales, o se intentó al menos manipularlos y expurgarlos sustituyendo las antiguas versiones por otras más concordes con el pensamiento teológico ortodoxo...

regresar

CONTENIDO

Prólogo

PARTE PRIMERA: EL MARCO DE LA VIDA OCULTA DE JESÚS SEGÚN LOS EVANGELIOS CANÓNICOS

* Capítulo I: Antecedentes y nacimiento de Jesús
* Capítulo II: Familia y formación de Jesús

PARTE SEGUNDA: VIDA DE JESÚS SEGÚN LOS EVANGELIOS APÓCRIFOS

* Capítulo III: El nacimiento de María
* Capítulo IV: El nacimiento del Salvador
* Capítulo V: El rey Herodes
* Capítulo VI: Vuelta a Nazaret
* Capítulo VII: La muerte de José
* Capítulo VIII: Vida pública
* Capítulo IX: Jesús y el sexo
* Capítulo X: El final terreno de Jesús
* Capítulo XI: Descenso a los infiernos
* Capítulo XII: El final de Antipas y Pilato
* Capítulo XIII: El tránsito de María
* Capítulo XIV: Las enseñanzas secretas de Jesús

Epílogo

Bibliografía

Índice

NOTICIA SOBRE EL LIBRO (DEL PRÓLOGO)

Las vidas de Jesús según el relato de los evangelios canónicos se cuentan por centenares desde la Edad Media. Las modernas vidas-ficción, novelas auténticas o anoveladas, frutos casi en su totalidad de la imaginación de sus autores, son también muy numerosas, y en nuestro siglo se han multiplicado sobremanera. Pero, a nuestro entender, no existe todavía ninguna vida de Jesús que se apoye exclusivamente en las fuentes evangélicas apócrifas, es decir no recibidas como "canónicas" o "inspiradas". Este libro pretende colmar este hueco y presentar al lector de un modo sistemático la imagen de Jesús que de ellas se desprende: cómo se imaginaban que habían transcurrido los avatares de la vida de Jesús los diversos autores o grupos cuyos "evangelios" no fueron aceptadas en el canon. Algunos de estos escritos --que son la base exclusiva de nuestra historia-- son realmente vetustos, desde luego de mediados del s. II d. C., y manejaron tradiciones que en algún aspecto competían con las canónicas debido a su venerable antigüedad. Nos parece que el momento que vivimos es un tiempo adecuado para la aparición de esta "vida" por el interés que suscitan las ocultas, presumiblemente suculentas, informaciones que sobre el personaje Jesús puedan aportar los evangelios apócrifos. El lector observará y juzgará por sí mismo en qué grado pueden enriquecer o transmutar la imagen que de este personaje había podido concebir leyendo críticamente las fuentes aceptadas como canónicas, fundamentalmente los tres primeros evangelios llamados "sinópticos". También, de paso, podrá formarse una idea sobre el debatido tema del ocultamiento sospechoso por parte de las diversas iglesias, en especial la católica, de estas fuentes, por el temor de que puedan descubrir ante los lectores una imagen de Jesús más atractiva que la ofrecida comúnmente a sus fieles en la predicación o en los libros de lectura espiritual que reinterpretan la imagen de Jesús presentada en los evangelios canónicos. Cuando se llegue a las páginas finales de este libro nos volveremos a plantear de nuevo la misma cuestión y será el propio lector quien podrá responderla.

Las obras que nos sirven de base para esta "vida" proceden de muy diversos lugares de la cuenca del Mediterráneo y no fueron compuestas en una misma época. Su datación va desde el s. II hasta mediados del VIII (para algunos apócrifos asuncionistas), pero incluso éstas más tardías conservan o se desarrollan en torno a un núcleo de historias y tradiciones que proceden de mucho antes, quizás del III o IV. Nos basamos, pues, en textos muy antiguos y venerables por lo general. En muchos momentos tales fuentes contiene informaciones imposibles de casar entre sí, pues son simplemente contradictorias. En tales casos hemos optado por seguir la línea más general de entre el fárrago de documentos, o la tendencia más sugerente.

No voy a poner de mi imaginación casi nada que no esté sustentado en los textos. El lector encontrará en las brevísimas notas a pie de página una sucinta información de la fuente que apoya cada una de nuestras afirmaciones; con ello podrá controlarlas e incluso ampliarlas. Sí me he tomado el esfuerzo de añadir un capítulo que en vano se encontrará de modo sistemático en ninguno de nuestros evangelios apócrifos; con un lenguaje lo más diáfano posible he procurado aclarar cuál es el núcleo de las doctrinas esotéricas que trajo a los hombres este otro Jesús. En el capítulo final, "Las enseñanzas secretas de Jesús", encontrará el lector una síntesis de las claves que explican la "gnosis" -- ese mensaje reservado y oculto para la mayoría que aporta el otro Jesús, el Revelador gnóstico-- tal como la entendieron y propalaron especímenes muy notables de las obras apócrifas.

DEL EPÍLOGO

Muchas de las anécdotas, milagros de Jesús y otras narraciones que se hallan transcritas en las páginas anteriores serán, sin duda, conocidas de los lectores o, al menos tendrán de ellas algunas reminiscencias en el transfondo de su memoria. Este hecho nos indica la trascendencia e importancia que los evangelios apócrifos han tenido a lo largo de la historia de los primeros siglos de la Iglesia, y cómo esta tradición se ha ido repitiendo a través de los siglos hasta llegar a nuestros días. La liturgia, las creencias en torno a S. José y la Virgen María, la teología popular de muy diversos estamentos dentro de la Iglesia, el desarrollo de la dogmática... todos estos campos se ven reflejados en las tradiciones que contienen los relatos apócrifos evangélicos.

En el alumbramiento de la literatura apócrifa desempeñó un gran papel las apetencias del pueblo sencillo. En la mayoría de los casos, cuando ya se habían asentado como canónicos los evangelios llamados "sinópticos" (Mateo, Marcos, Lucas), el pueblo cayó en la cuenta en seguida de que esos escritos contenían muy poca información sobre Jesús en puntos que podían parecer interesantes. Los evangelios apócrifos tratan de llenar estas lagunas, pero lo hacen siglos después del nacimiento de Jesús, sobre documentos poco fiables o sobre tradiciones orales legendarias.

Desgraciadamente para estos vetustos escritos, la gran mayoría de ellos nació demasiado tarde (desde mediados del s. II hasta el IV), cuando las líneas directrices que iban a regular definitivamente la aceptación en la lista de escritos sagrados de los cristianos estaban ya suficientemente formadas. La pretensión de canonicidad de estas obras se vio frustrada simplemente porque no podían ofrecer ninguna garantía crono-lógica, al menos indirecta, de haber sido compuestas por o en tiempo de los primeros apóstoles. Hacia los años 180-200 la mayoría de las iglesias habían hecho una selección consciente de cuáles eran los textos "canónicos". En torno al 200 estaba ya prácticamente formado el canon actual del Nuevo Testamento (con algunas vacilaciones respecto a Hebreos, Apocalipsis, 2ª Pedro/Judas, Santiago y 2ª y 3ª Epístolas de Juan), y se había decidido qué escritos eran rechazados como "falsos" o "espúreos" y cuáles eran "discutidos".

Pero el hecho de no ser una literatura "aceptada" por la Iglesia, es decir, de no ser "sagrada", no afecta a la importancia histórica de estos escritos apócrifos venerables por su antigüedad. Para la historia de la teología, de la cultura y de los movimientos religiosos son una fuente inestimable que nos proporciona conocimientos sobre las tendencias populares dentro de la Iglesia, sobre la evolución de la teología en ámbitos no rígidamente controlados por la jerarquía oficial, junto con las espontáneas preocupaciones espirituales del pueblo cristiano. La historia de la Iglesia, la de la liturgia y la de las ideas religiosas en general tiene mucho que aprender de estos "archivos" apócrifos como portadores de muy diversas tradiciones, algunas de las cuales se han mantenido vivas hasta hoy día. Y por si esto fuera poco, los apócrifos son muchas veces el único testimonio de una fe popular que se ha convertido en dogma con el correr del tiempo.

El camino de llegada hacia nosotros de este tipo de literatura ha sido muy variado, y no siempre fue lo normal la transmisión directa de los textos mismos. En Occidente, en general, los apócrifos se abrieron paso con mucha mayor dificultad que en Oriente. Finalmente, al ser traducidos casi todos ellos al latín, encontraron una vía de difusión en todas las naciones cristianas europeas. Como literatura popular los evangelios apócrifos ejercieron un notabilísimo influjo en la producción literaria,en el arte y la iconografía europeos posteriores, sobre todo en la Edad Media. Aunque en esta época ya se había perdido el texto original de muchos de ellos, circularon reelaboraciones y manipulaciones. La literatura hagiográfica de la Edad Media se nutrió sobre todo de los apócrifos. En el área bizantina, los menologios y vidas de santos con reminiscencias de nuestros textos gozaron de notable difusión. En la tradición latina se conservaron directamente algunos apócrifos como el Protoevangelio de Santiago y algunos otros sobre la Dormición de María, pero sobre todo pequeñas historietas o leyendas sobre Jesús que circularon a través de las reelaboraciones del Speculum Historiale de Vicente de Beauvais y de la Leyenda Áurea de Jacobo de Vorágine. En las diversas iglesias locales, como la irlandesa, copta, siria, armenia, georgiana o etíope, estos apócrifos continuaron viviendo en innumerables traducciones, y hoy día la investigación comienza a encontrar y valorar múltiples manuscritos que vuelven a sacar a la luz esta tradición casi perdida sobre todo tras la Reforma y el Concilio de Trento.

En la evolución y afianzamiento del dogma han desempeñado los evangelios apócrifos un papel no desdeñable, como señalan entre otros L. Moraldi y A. de Santos: la virginidad de María (Evv. de la natividad), el descenso de Cristo a los infiernos tras su muerte para rescatar a las almas de los patriarcas y justos fallecidos antes de su venida (Ev. de Nicodemo), la asunción de la Virgen (Evv. de S. Juan Evangelista; Ev. de José de Arimatea), "los nombres que damos a los padres de la Virgen, Joaquín y Ana..., la fiesta de la Presentación de la Virgen niña; el nacimiento de Jesús en una cueva en la que no faltan nunca el buey y el asno, la huída a Egipto, con los ídolos que se derrumban, los tres reyes Magos, con sus nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar, la historia de los ladrones Dimas y Gestas (crucificados al lado de Jesús), el nombre del soldado que atravesó con una lanza el costado de Jesús, a quien llamamos Longinos, la historia de la Verónica... éstos y otros detalles... no descansan sobre otro fundamento histórico que el de las narraciones de los (evangelios) apócrifos".

De la lectura edificante desde el Medioevo pasaron muchas de estas historias a libritos de divulgación religiosa y al púlpito... casi hasta hoy día. Este último fenómeno explica el que a personas mayores iletradas les "suenen" estas narraciones como materia conocida. Hoy precisamente, con un nuevo tipo de predicación y de lectura espiritual, es cuando comienza a perderse entre el pueblo esta tradición antiquísima, recogida de modo sistemático desde tiempos inmemoriales.
Estos antiguos archivos, o manuscritos, algunos de ellos escritos hace más de mil ochocientos años, los que nos han proporcionado la materia para trenzar el hilo y la trama de todo lo que anteriormente se ha leído.

Quien esto escribe vuelve a asegurar al lector que ha procurado ser por entero fiel al texto de los antiguos documentos, sin añadir ni quitar sino aquello que parecía necesario para hacer legibles, dieciocho siglos después, todas estas narraciones. Y salvo que las secas arenas de Egipto, u otros desiertos del medio Oriente, nos proporcionen nuevos descubrimientos de papiros o manuscritos, lo aquí transcrito es la sustancia de todo de lo que hoy disponemos para trazar una imagen del otro Jesús, de ese Jesús que se desprende de estos documentos evangélicos no reconocidos por las iglesias como "sagrados". La gran batalla por la imagen de un Jesús "canónico" se dio justamente entre los diversos grupos de cristianos desde el momento mismo en el que empezaron a difundirse estos documentos --en torno a mediados del siglo II-- que hacían la competencia a los canónicos. Hubo desde entonces y hasta los siglos VI-VIII una lucha a muerte por aniquilarlos y desterrarlos de las iglesias oficiales, o se intentó al menos manipularlos y expurgarlos sustituyendo las antiguas versiones por otras más concordes con el pensamiento teológico ortodoxo. Pero este proceso concluyó hace muchos siglos, y salvo pequeños fragmentos y retazos "heterodoxos", lo que hoy nos queda de esos documentos en diversas lenguas antiguas ha pasado ya hace cientos de años por un filtro de ortodoxia. Estos textos, además, no pueden hoy ocultarse: no son ya propiedad de las iglesias cristianas, sino de las ciencias de la Antigüedad, la filología y la historia antigua, que debe estudiarlos como cualesquiera otros documentos que nos han legado los pasados siglos en Occidente. Y si la imagen de Jesús que de estos evangelios apócrifos se desprende es la que hemos intentado presentar a nuestros lectores, podemos preguntarnos: ¿es éste otro Jesús --muy diferente en verdad al que conocemos comúnmente-- más interesante y complejo que el que se trasluce a través de la lectura crítica de los evangelios reconocidos como oficiales? ¿Resultaría hoy productivo y operante esconder o escamotear estos documentos a los ojos de los "cristianos de a pie" como si la imagen del Jesús que de ellos se desprende fuera una maravilla por contraste con la que nos proporcionan otros textos antiguos aceptados como canónicos por el común sentir de las iglesias cristianas? Al lector le toca juzgar y responder a estas cuestiones.

Quien esto escribe "ni quita ni pone rey", sino que se ha limitado a recomponer la historia que de modo confuso, deslabazado, repetitivo y hasta cierto punto notablemente aburrida nos presenta el abigarrado conjunto de nuestros apócrifos evangélicos.

regresar

Ficha del libro

Título: El otro Jesús.
Editorial: El Almendro
Autor: Antonio Piñero
ISBN: 978-84-8005-009-8
Formato: 13,5X21 cm | Nº de páginas: 188 | Rústica

Puede comprar el libro en: